Una ciudad donde yo soy la ley, Chuck Norris el credo, y pensar una actitud peligrosa, pero no prohibida.
miércoles, mayo 03, 2006
Se habla de... Cine: Sam Peckinpah
¿Quién lo ha enviado aquí? ¡Yo jamás he realizado un western! Tan solo películas sobre quienes tienen razón y quienes se equivocan en la vida. Los western solo los han sabido hacer Monte Helmann y Sergio Leone, diríjase a ellos.
Sam, qué tío... y cuánta razón tenía; cierto es que esos dos en realidad no eran los únicos (aunque sus films a diferencia de otros eran únicamente westerns sin más subtemas) que supieron cabalgar sobre ese género, pero son dos figuras que por lo general a la gente le jode reconocerlas como grandes figuras del western. En fin, ésto me vuelve a demostrar que Sam era un crack, y que su devoción por artistas valientes siempre le hizo más grande aún si cabe.
Qué crack, sí, pero a la vez qué hereje: ya no solo por no incluirse entre los grandes del western, sino por no nombrar a Ford o a Hawks, entre otros. Lo curioso es que en Duelo en la Alta Sierra yo noto influencias de ambos. Saludos, siga así.
Destrozado e inutilizado completamente a nivel neuronal tras una infancia protagonizada por series norteamericanas como “El Equipo A”, “El Coche Fantástico” o “McGuiver”. Con una personalidad marcada por una masiva ingestión de comic/tebeos/historietas durante demasiados años (ya lo siento por los superhéroes Marvel, pero en mi casa las normas las dictaban Mortadelo y Filemón). Con los sentidos saturados de indescriptibles guisos proporcionados por un comedor escolar o la banda sonora de una vida que corría a cargo de “Stereo Latino” y debido a que los únicos retiros materiales-reflexivos que me producían un notable agrado, hacían brotar en los demás frases del estilo de “que películas/discos/libros mas raros ves/escuchas/lees”, este mediocre escritor y peor músico se siente acabado. Pero no. No me malinterpretéis. No soy una victima, ya que serán vuestras cabezas las que adornen mi morada; pero antes tengo que encontrar el modo de salir de este inútil cuerpo humanoide y entonces... mi venganza será terrible, o por lo menos, digna de un telefilme de sobremesa. No juego a ser dios... jugar es para niños. Y ahora disculparme, que he dejado la comida en el fuego y huelo a quemado.
4 comentarios:
Sam, qué tío... y cuánta razón tenía; cierto es que esos dos en realidad no eran los únicos (aunque sus films a diferencia de otros eran únicamente westerns sin más subtemas) que supieron cabalgar sobre ese género, pero son dos figuras que por lo general a la gente le jode reconocerlas como grandes figuras del western.
En fin, ésto me vuelve a demostrar que Sam era un crack, y que su devoción por artistas valientes siempre le hizo más grande aún si cabe.
Qué crack, sí, pero a la vez qué hereje: ya no solo por no incluirse entre los grandes del western, sino por no nombrar a Ford o a Hawks, entre otros. Lo curioso es que en Duelo en la Alta Sierra yo noto influencias de ambos.
Saludos, siga así.
No puedo decir nada: Sam tiene la palabra.
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